mardi 5 octobre 2010

Reloj de madera y anda...

Segunda edición.

Pueblo y Senadores...
Se encuentra una sentada en su cama comiendo mermelada de higo con una cucharilla, y mordisqueando indolentemente alguna que otra rebanada de pan tostado que pasa por delante.
Como esa mezcla unida sirve para pegar ladrillos, se riega con una botella de leche... De la que por supuesto, se bebe elegantemente a morro... Y voilà, en eso consiste el merendar de aujourd'hui.

Esta semana haré una lista pequeña de algunas cosas buenas y otras malas que hay por aquí:

- Bueno: Hay un auténtico artista en la residencia que toca 5 o 6 instrumentos.
- Malo: Ese artista vive en la 1007. Yo vivo en la 1008.
- Malo: Uno de esos instrumentos es un organillo-acordeón.
- Malo: Sólo se sabe una canción con el organillo-acordeón.
- Malo: Es el único instrumento que se ha traído de su casa...
- Malo: Su amigo tiene un ukelele.
- Malo: Tanto él como su amigo, son feos, se creen que son guapos, se creen que tocan bien.

- Bueno: Había una sartén en el suelo del pasillo. He acechado pacientemente 10 minutos. Resultado: es mi segunda sartén, y esta tiene teflón (crêpes).
- Malo: No pueden vérmela mucho, por si vienen los mil veces malignos dueños y la reclaman como propia.

- Bueno: Una caída de párpados a tiempo vale más que cien pájaros en mano.
- Malo: Demasiados pájaros en mano hace a veces desear que ojalá estuviesen volando. Otras veces, uno desea que estuvieran ardiendo (gajes del oficio.)

- Bueno: Los mercadillos de París son preciosos.
- Malo: Los bolsillos de mi divina blazer "nueva" de Sueo Irié no están llenos de billetes.

- Bueno: Tengo muchos amigos.
- Malo: Mi puerta, no tiene mirilla. Mi habitación, sólo tiene una puerta.

- Bueno: Hay hombres bellos en mi clase.
- Malo: Yo se más geofísica que ellos.

- Bueno: Hay hombres bellos en mi residencia.
- Malo: También haylos no tan bellos... Esos son más insistentes.

- Bueno: La tinta de los billetes de tren se borra con un boli especial de alcohol.
- Malo: Después, se sigue borrando si escribes encima.
- Bueno: Si los lavas con mistol después de borrar la tinta, se puede pintar después.
- Malo: Me pregunto si la banda magnética sirve para algo... Y si esos espínes se podrán desorientar con un imán...
- Bueno: Los billetes para niños de menos de diez años valen la mitad. :D

Y en fin... Podríamos seguir per secula secularum, pero entonces tendría que tomarme el trabajo de pensar... Y señores, mis limitaciones... Soy rubia.

Por fin me matriculé.
Hice pasar un resguardo caducado de la Seguridad Social por mi Tarjeta Sanitaria Europea, las tasas de la uni por mi carné universitario de Granada, el cual perdí una vez en primero y nunca más lo volví a ver, y conseguí que una nueva amiga del alma, a la que previamente le había regalado, sin segundas, una originalísima granadita de plata, me firmara un cheque de 5 euros para pagar la matrícula.
Luego también me pidieron un papel, pero les dije que no había oído hablar de eso, que qué era, y que en Granada no se expedían esas cosas... xDDDD

Ayyyyy... Si esque, qué mala fama tenemos los españoles. Lo tuyo, es mío, y lo mío... También. Y a poco que te descuides, lo de aquél. Pero hombre... Esque pa' que me lo hagan a mí... A la saca y santas pascuas.

Asique... A fuerza de mano izquierda, y de hacerse una la lerda...
Ya tengo mi carnet universitario y ya puedo empezar a hacer papeleos varios, como normalizar mi residencia y hacer válida mi cuenta bancaria y mi seguro.

¿Dónde estará mi caja? Me mandó mi Sra. Madre una caja y aún no ha llegado. ¿Se habrá perdido? ¿Tendré que ir al cuartel de mosqueteros a buscarla? ¡Ah! ¡Correos infames! ¡Mi caja!
Lo cual me recuerda que me estoy leyendo a Alejandro en francés. Estoy aprendiendo palabras muy útiles para el día a día, como espada, o emboscada, o bálsamo.

Mi tobillo sigue teniendo una parte de los tendones dura, pero creo que está bastante mejor. Ya ha desaparecido casi todo lo negro y es casi tan hermoso como su compañero. Casi. Porque debido a las heridillas que me fize y al moreno parcial del verano está bicolor, de suerte que parece que sufro de despigmentación atípica, que no atópica.

No me pienso compar una escoba ni una fregona. La limpiadora me presta las suyas porque le guardo las estampitas del Carrefour pa' su niñio. Soy la envidia de mi piso. O lo sería, si alguien limpiase.

Me he comprado un cable de tender para hacer la colada en la habitación, lo malo, es que se consigue un clima tropical, y si no se airea, luego huele mucha peste. Creo que tendré que usar la secadora más adelante... Pero de la lavadora paso, que cuesta un riñón. Parece ser que aunque los franceses no se lavan, sí que se ocupan de sus trapitos. Bon Dieu...

Oh... Quiero unos zapatos. Estoy harta de ir en botas. Que sí, que son muy bonitas, pero ya está bien de parecer que acabo de volver de faire la promenade à cheval.
Lo malo de eso es que tengo unos gustos bastante clásicos, y aquí, lo clásico, es caro. Sobre todo en Vendôme. A ver si encuentro otro mercadillo como el que encontré en St. Sulpice, mientras hacía la ruta de A. Dumas... Oh, mi divina blazer...

He echado parte de la beca del CAF. Sólo me falta comprar sobre, sello, hacer unas fotocopias de mi carné y demás y mandarla. A ver si en esta semana hay suerte y pillo donde fotocopiar by the face, porque me parecen excesivos los 15 céntimos por hoja que me piden en la tienda. ¡Chorizos! ¡Ya se asfixien en su propio saín!

Parece ser que vamos a cenar todos juntos. Me he escaqueado de ir a comprar con la socorrida excusa de "tengo muchos deberes". Lo cual es cierto aunque no los esté haciendo.

Y ya está, voy a ver si ordeno un poco el cuarto, que está todo lleno de papelillos de publicidad del correo y no encuentro nada.

Besos y pechugazos.
A sus pies,
De La Fêre.

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