lundi 6 décembre 2010

Espadas de mano y media

Debería de estar estudiando, pero como no creo que pueda escribir la semana que viene...
Es la excusa perfecta para perder algo de tiempo en mi limbo particular. A orilla del Sena.

Esta semana me he estresado porque estoy de exámenes.
Me fui a dormir a casa de una amiga y me quedé pasando apuntes toda la noche (ya que al escribir se me quedan mejor, tanto la materia, como el idioma).
Ella se fue a acostar sobre las doce y yo sobre las cinco.
En cuanto toqué la cama, se puso a roncar. Yo, maldiciendo en mil idiomas ya que iba a dormir dos horas, me levanté y me cogí los tapones de oídos que llevo siempre en el estuche (compréndanme señores, prácticas de geofísica), y con ellos puestos, me dormí.
Cuando nos despertamos me pregunta "¿Duermes siempre con los tapones?" Y yo "Pues claro". Cualquiera le comenta su notturno después de la maravillosa cena que me preparó.
(Y los platos que no tuve que fregar... Por supuesto, insistí lo justo como para quedar bien).

Sin embargo, parece ser que tengo que recuperar mi estrés por alguna parte, lo he perdido y no se dónde lo he puesto.
Espero encontrarlo pronto, para poder enfrentarme cual rompehielos al Fiero Turco que me viene.

Como descanso al "non far niente" pero pasar mucho tiempo delante de un mismo párrafo, me fui a patinar sobre hielo el sábado.
Tuvimos una batalla de nieve por el camino, que por supuesto empecé...
A los cinco minutos estábamos todos cansadísimos.
Acabé rodando por el suelo llena de nieve y con la sensación de no habérmelo pasado mejor en mi vida.

Estuvimos toda la tarde en la pista de patinaje, había gente que lo hacía de maravilla. De nosotros, quitando uno que lo hacía muy bien y otro que patinaba por primera vez, teníamos todos el mismo nivel.
Había un simpático enano, encargado de la pista, que patinaba genial...
(Léase enano de verdad, de los de Willow, de los que ahora llaman "gente pequeña" o "perfumes muy concentrados").

Volví con las rodillas multicolor, porque ya sabemos que soy un poco cafre. La izquierda, no la podía ni doblar en el tren de vuelta, veía las estrellas. Debió de ser una de aquellas veces que hice un "mesa limpia" en la pista, intentando frenar de lado levantando nieve.
He descubierto que, en las pistas de patinaje se liga de lo lindo. Con la excusa de "que me caigo", posan la mano sobre tu cintura y te sonríen traviesamente, con cara de no haber roto un plato en su vida... Acompañando el acto con un poco convincente "Désolée".

Luego sales de la pista porque estás cansada y con aquello de "sácame una foto", los canis parisinos te pegan la hebra.
Siempre me han hecho gracia las poses, cuando les sacas fotografías a grupos de yonis. Castigadores, cruzados de brazos con los pulgares por fuera, con expresión de estreñimiento, o mordiéndose la lengua con cara de "sí, nena".
Aaaah... La globalización.

Últimamente estoy muy cansada, mi vorágine interna está rota, funciona cuando le da la gana.
Espero que no dure mucho... Cualquiera estudia con la languidez que me acompaña.

Porthos vino a despedirse. Trajo otra botella de glögg que compartimos a son de ópera. Siempre me sorprende lo que hay debajo de ese cascarón que lleva. Cada vez me gusta mas el ambiente que se está creando a mi alrededor.

Ayer estuve cinco horas hablando con Fibonacci. Es una persona delicadamente exquisita que, orgullosa de su educación, la lleva a gala. De inquietudes filosófico-morales, es de lo mejorcito que he encontrado por aquí.
Nos contamos nuestra vida recostados sobre cojines, a ritmo de sorbos de té.


El invierno ha llegado.
La nieve lo cubre todo y puedes bailar por encima de las fuentes.
Al olor a chimenea se mezcla el del vino caliente.
Hay luces en los árboles, y gente que se pasea con sus perros de orejas largas.
Las siluetas negras del bosque se recortan en el cielo gris.


A.

mardi 30 novembre 2010

Templanza

Y aquí estamos otra vez.
Y otra noche que me acuesto tardísimo y me levanto temprano.

Sin embargo, tengo una buena noticia: me han dado el TER que quería (véase "Travail d'Etude et de Recherche").
Esto es algo tipo tesina-proyecto fin de carrera, y aquí en Paris Sud XI es pseudobligatorio.
No como en España... Porque las cosas ya no se hacen como antes.
En fin, normalmente, tú intentas elegir un proyecto que mas o menos te guste, eso sí... Si esperas mucho, te quedas pa' soplarle al gazpacho.
Y para qué nos vamos a engañar... Si una puede obtener el jamón... Pues no va a conformarse con chupar el tuétano...

No ha sido nada fácil. Y mira que me gusta el jamón...
Yo estoy interesada en minería y yacimientos. Le pregunté a mi coordinador (no me canso de repetir lo genial que es ese hombre) que quién había en este campo, y me dijo que B.O., pero que no ofrecería ningún TER este año. Entonces... ¡Mi interior rugió y me convertí en licántropa! No, pero casi.

B.O. ha sido mi profesora de inglés científico. Es la única asignatura de la cual ya tengo la nota. Y soy la máxima calificación de la clase, por encima de aquellos que se fueron de erasmus al Reino Unido el año pasado... Wajajaja...
En fin... Como yo quería un TER con esta persona, que es la que se dedica a lo que me place, le envié un mail diciéndole de quedar para hablar ya que (y léase con voz melosa) "me interesa mucho su campo". (No hay que revelarle a la presa, la posición de la trampa... ;))

Como usía no me contestó, me cogí mis botas y mis dos abrigos (estamos a menos MUCHO bajo cero, abrigos en plural) y me fui abriendo paso por el bosque, tapizado de nieve hasta llegar a su oficina (literal).
No estaba, asique le pasé una nota con mi mail por debajo de la puerta. Instándola a que me respondiera el correo... Por si "no me había visto".
Al volver, me encontré un mensaje en el que me decía que, sintiéndolo mucho estaba de conferencias y no podía quedar hasta el miércoles. Que si acaso podíamos encontrarnos en alguna de las pausas de las conferencias, pero que era complicado...
Salí pitando para el centro de conferencias. Me dijeron que no estaba, que se había ido.
Entonces, esta que está aquí, puso cara de niña cabezona, sonrió, e hizo amago de sentarse a esperar toooooooodo lo que hiciese falta hasta que llegase la susodicha...

(Nota del editor... Existe un tipo de táctica muy complicada denominada molestar. No, no, no... Cualquiera puede molestar, me refiero a molestar en cursiva, a molestar...
Desarrollada durante muchos años de convivencia con hermanos, consiste en no hacer "nada" y fastidiar lo más grande. ¡Hacer la presencia de uno insoportable sin que te puedan culpar por tus acciones!)
...
...
Pues bien, como la responsable no podía echarme sin ser muy maleducada, a los 5 minutos de estar allí, ya estaba llamando a la profesora para saber cuándo iba a volver porque había una demoiselle llamada "Teresa Bellver" que la estaba esperando.
Conseguí una cita para las cuatro de la tarde, asique volví a mi cuarto y me leí algunas separatas para estar preparada por si acaso me hacía preguntas.

Llego a las cuatro, me dejan pasar, me encuentro a la secretaria de geología, a quien cojo por debajo del brazo ¡Hombre, si es mi amiga! ¿Qué tallll? ¿Yo? Estoy buscando a B.O., ¿Que si necesito ayuda dices?". La secretaria entra en la sala de conferencias y me saca a B.O., me acerco y le doy la mano, empiezo a hablar en francés, pero al pasar a temas serios le pregunto que si podemos cambiar al inglés, ya que lo hablo más fluidamente. Cinco minutos después, ya tenía TER.
Gracias a un par de frases estrella y un poco de encantamiento de serpientes, dejé a la profesora con una sonrisa de oreja a oreja, le volví a dar la mano (adooooro el protocolo) y me fui, más contenta que unas pascuas.

(Le digo "no tengo ningún problema con aprender lo que sea, o ir a donde sea" y me dice "no, si ya te veo yo despabilada e independiente, ya...")
Oowwww yeah...
O como decía aquel: "juego, set, partido..."

Y bueno, me da un poco de susto investigar de verdad (¡Y yo que quería vivir del cuento!), pero pienso que será genial... ¡Mi propio trabajo dando fruto impreso! Míiiio... ¡Mi tessssoro! :D

Antes de ayer, intenté ir a estudiar a casa de una amiga y me salió el tiro por la culata. Pasé tres horas y media en el tren para nada.
Y encima iba monísima y cuando es de noche en París, ir monísima sola es MUY malo.
Ví una película en francés con los amigos italianos cuando volví.

La semana anterior como la seda. Fui a todas las clases, cosa que me gusta bastante poco ya que lo considero una pérdida de tiempo... Lo sé, lo sé, discrepáis... Miradlo por el lado bueno, ¡Soy autodidacta! (Casi puedo sentir una colleja de mamá/papá...)

Todas y cada una de las noches tuve un plan francófono: lunes, serata de radio, martes, película en la chambre de un amigo, miércoles, fui a ver Harry Potter (chulísima, la recomiendo), jueves, cena con compañeras de clase, viernes, cumpleaños de amigo francés, sábado, cena con amigas francesas de Cardiff, domingo, película con los italianos,...

Hoy le he cortado el pelo a uno de los italianos. La maligna de la húngara le ha dicho "menos mal que te has quitado las pintas, you ex-microphone head". (Mas o menos lo ha llamado once-ocho... Críe usted amigos...)
Además, le hemos depilado las cejas "sólo un poco"...
Así al trasluz se nos ven los cuernos...

Y ya está...
No se si estaré por aquí las semanas próxima... Lo intentaré, pero puede que sea obducida por el malvado OVNI de los exámenes.

Besillos mil, sus veo a partir del día 18!
Athos

mardi 23 novembre 2010

Moulin Rouge

Muy buenas... En esta noche tan prometedora déjenme ilustrarles con lo acontecido recientemente...

Y dice así:

Me he salté la clase de informática, razón principal de peso: porque la odio con toda mi alma.
Maldigo el momento en el que me cogí esa asignatura porque pensé que era fácil y me resultaría útil. La informática es el demonio.

He visitado Les Invalides, el museo de armas de París. Es muy bonito, muchos cañones, tanques, y tiene millones de tipos de espadas y trajes de soldados. También está el caballo de Bonaparte disecado en una vitrina.
En contraposición... (léase con indignación)
la tumba de Napoleón parece de plástico,
en la tienda no hay espadas, sólo sables, y encima no se pueden coger y probar,
y para más inri, las pistolas no sólo no disparan (hacen un ruidito) sino que además tienen las cachas de plástico "imitando" marfil.
"Si eso es una Derringer yo soy la Mona Lisa."
¡Vergüenza debería darles!
Ah, y también tienen un ala dedicada a C. De Gaulle que es un rollo macabeo.

Ahora que lo pienso, no vi ninguna guillotina... ("Ciudadano Robespierre, ¿Cree usted que durmiendo en esta tabla, de esta guisa, se me curará el lumbago?")

En fin...
Rastapopoulos y yo hemos pensado participar en un concurso de fotografía que hay para los estudiantes. Donc, hemos pasado una tarde entera disfrazándonos y sacándonos fotos.
No se si ganaremos, pero desde luego nos hemos divertido, os envío una para que veáis lo bien que me quedan los guantes y el sombrero. Las denomino: "La vanidad reflejada".

Con la excusa de "abramos tu botella, que yo sí que la aprecio" me he bebido una de mistela valenciana con Jerôme. "Metá-metá", o como dicen por ahí, "a pachas", (o casi, porque yo ya con un vaso estaba marchándome a mi habitación con un ojo pegado).
Ya hemos terminado de una vez "The Big Bang Theory". Como unos machotes...
Ayer vimos "Alicia en el País de las Maravillas" en francés. Aprendí vocabulario muy útil para el día a día, como "¡Que le corten la cabeza!" o "¿Le hacemos rabiar?".

Un amigo me trajo "vino caliente con especias" de Estocolmo. Por allí lo llaman "glögg", y no, no se parece al grog.
No había probado esa clase, estaba curioso. Se ve que lo engañaron y le dieron el bajo en alcohol. Parecía sirope. Nos lo bebimos con cara de haba.

Aquí, el vin chaud aux épices lo venden por las calles. En Navidad, con mucha canela.
Al lado de Notre Dame me compré uno con Elia el sábado, y después nos fuimos a los columpios. Echamos a los malvados niños que allí había, y nos pusimos a jugar en un platillo gigante sin asideros que daba vueltas muy rápido, del cual salí volando bastante lejos, dándome una señora tollina. ¡No me acordaba de lo peligrosa que podía resultar la infancia!

Me he comprado un mini mueble en el supermercado que he montado esta tarde. Con la ayuda de el cuchillo de la mantequilla y la lima de uñas, me he improvisado dos magníficos destornilladores de estrella. Con un abrelatas tipo antiguo (de los que son como llaves) y el martillo de geóloga me he fabricado en un santiamén una llave allen... Casi me machaco un dedo en el proceso, pero el resultado, para mi sorpresa... Ha funcionado a las mil maravillas!
A los 30 minutos tenía montado un mueble con dos cajones. Ah, no, que son cuatro... Los cajones, me refiero.
Así he cambiado mi asqueroso taburete de cárcel (aquí lo llaman mesa de noche) por el muebleciglio nuevo. Níquel...

Además, me he fabricado un paje con el palo de fregona robado, fixo, una percha y la caja de cartón del mueble. Esque antes, sólo con la percha y el palo, no era para nada estable. Lo llamo "El Gentilhombre Alfredo", es serio como un cartujo, pero no le importa sujetarme el abrigo durante toda la noche.

Hoy en clase le he dicho a la profesora que no podía grabar mis datos, porque uno de mis pen tenía un virus (porque había ya fastidiado un ordenador de la facu) y no sabía cuál de los dos era.
Y me ha dicho con sonrisa pícara que pruebe a ver en otro ordenador, y que luego vuelva al mío... Y los guarde cuando ya sepa cuál es el pen bueno.
La profe de geofísica ha subido muchos puntos desde entonces.

Además, hoy también, la persiana se ha cerrado de repente y casi decapita a uno de mis compañeros.
"Solo el penitente pasará", como decía aquél.
Espero que no...
Aunque mañana... Informática de nueve a doce.

Muá...
Athos

mardi 16 novembre 2010

Carpintería del alma

Y no ha pasado una semana, lo sé... Pero seré breve.

El caso es que he empezado a escribir porque mi noche está siendo, (y digo está porque aún no se ha acabado), peculiar. En las últimas horas he visto dos capítulos de "The Big Bang Theory". La trama se basa en el día a día de cuatro amigos físicos y su vecina profana. No tengo mucho tiempo para verla, debido a mi afluente vida social (suspiro), pero se la recomiendo fervientemente a todo friki que se precie. Uno se ríe tanto que se le derrama su hirviente sopa china en la entrepierna (ejem).

Además, he abierto un bote de una especie de salsa de lima y mostaza que me ha traído memorias de restaurantes indios en Cardiff...
Menos mal que ya han desaparecido los quesos de mi nevera (han partido para España), porque un día más y me hubiese muerto de la peste. Y yo que pensaba ingenuamente que estos aparatos eran compartimentos estancos... Adios a mi refugio nuclear...

El Sr. Tijuana, después de volver desde allende los tudescos, me hizo pasear por Notre Dame y subir a la Torre, cosa que aún no había hecho. He de decir que se lo agradezco. Saqué un par de fotos que quedarán monísimas en mi álbum de aburrir visitas (ver archivos adjuntos).

Me he gastado 13 euros en un libro que pensé la continuación de una serie que me estoy leyendo. El dependiente, quien por cierto debería de ser pasto de las llamas, me ha engañado vilmente. Cómo se nota que nadie vuelve al aeropuerto a reclamar...

Me he cogido un librito de los horarios de los vuelos de París. Qué modernos oye, ya funcionan como los autobuses, con días y horarios fijos.

No se cómo, pero el tiempo se me escapa de las manos. Las tardes vuelan, y me da la impresión de no descansar nunca... Y, además, de no aprovechar los días. A veces me dan ganas de reproducirme como una estrella de mar. Otras, de tener una pistolita desintegradora. O incluso, de dormir.

Aquí hay mucha gente pobre, otra, vive del cuento. A unas cuantas paradas de tren, hay un barrio de chabolas. Parece una ciudad de planchas de metal. Desde lejos, ves sus chimeneas humear los días fríos.


Nunca he visto un cielo como el de París. Una vez que has pasado un tiempo aquí, te da la impresión de que manchas de grafito.

Mi reino por un buen fuego...
De la Fêre.





vendredi 12 novembre 2010

Máscaras, picaresca, y otras uvas garnachas

De la Fêre en la onda. A este paso se me juntan las dos torás...

He tardado tanto en escribir porque he recibido la visita de el Señor Tijuana, quien me ha honrado con su presencia y me ha arrancado de los brazos de vuesas mercedes... Pero sólo porque una no puede estar en misa y repicando.

Aparte de las visitas de rigor (véase Torre Eiffel, Moulin Rouge, etc.) hemos descubierto otra tienda de libros a un euro, aparte de la que hay cerca de la Sorbona (babas).

No os asustéis madre, no he comprado casi ninguno (pensamiento fugaz sobre la caja de 30 kilos de libros que me traje de Cardiff...)

Me he quemado la lengua con una cerilla. No, no era una apuesta, ni tampoco estaba calomelana... Sólo quería ver qué pasaba si en vez de mojar los dedos y apagarla de esa guisa, la podía apagar directamente con la lengua. Me siento como aquella vez que intenté sacar un granate de un esquisto con los dientes, o aquella otra en la que, haciendo malabares con un cuchillo, se me cayó y puse la pierna para que no se golpeara contra el suelo...

En fin...

Un hecho que me inquieta y que me irrita ligeramente es haber perdido mis botas de campo. Juraría que no están en mi habitación, pero también que yo no las he sacado de la misma.

Hmmm... No me gusta esto de no poder echarle la culpa a nadie... (Cabeza de ajos por cabeza de turco...)

He acompañado al Sr. Tijuana al aeropuerto, quien, por una vez, tenía el billete en regla. Para nada, porque ha habido algún problema con las máquinas de sellar y hemos tenido que montar un circo para pasar, ilegalmente, por las puertas de goma del metro...

Yo tengo la tarjeta para viajar, pues bien, hemos tenido que entrar y salir como tres veces con ella para poder pasar los dos y la maleta.

Como decía mi abuelo... Para peerse llevando un cirial, señores...

¡Habráse visto vileza tal! ¡Para una vez que compramos el billete bueno!

Indignante... Ya no lo compro más.


Cuando fuimos a Versalles nos pillaron con el billete de niños pequeños... Todo se resolvió con un magnífico y exitoso ataque encanto al revisor, quien nos dejó pasar:

"¡Oh! Estudiantes, si, si, no podéis viajar con este billete, sólo es para menores de 10 años, pase esta vez porque no lo sabíais... Claro que sí... Lo entiendo... Pero es una situación excepcional ¿Eh? Venga, id y no pequéis más niños..."

A veces me sorprende a mi misma cuán dura puedo tener la cara...

(¿Cómo me quedaría el disfraz de torero?)


También fuimos a lavar la ropa y nos cerraron la puerta de la lavandería cuando íbamos a recogerla. Gracias a un mini ataque encanto según Tijuana, porque yo creo que sólo pregunté, el secretario fue a abrirnos y la pudimos recoger.

Debería patentarlo, es realmente efectivo...


En fin, al volver del aeropuerto, me he puesto a ordenar y limpiar el cuarto, dado que corría el riesgo de que la pelusa gigante que se había formado debajo de mi cama me devorase durante mi sueño. También he vaciado mi armario poniéndolo todo en orden con cierto grado de TOC (léase Trastorno Obsesivo Compulsivo), imaginando que mis botas aparecerían mágicamente por algún sitio. No ha surtido efecto, pero la pelusa ha muerto (Veni, Puli, Vinci).


Fuimos al teatro a ver Andrómaca. La obra resultó una arenga ininteligible representada por actores cursis vestidos de tul (nunca mais)... Pero ya podemos decir que nos hemos sentado a disfrutar en la famosa Comedie Française. (Aunque por deleites de esa índole no volviese yo a pagar ni un maravedí.)


Ha aparecido mi vecino borracho en mi habitación para enseñarme a hacer papiroflexia con los billetes de metro. Ahora la puerta de mi cuarto está cubierta de las ranas de papel que nos hemos entretenido en hacer con los tickets.
Estoy maquinando un proyecto para no pagar billete NUNCA.

Consiste en hacer una lista de todas las paradas de metro que no tengan puertas de goma (horrorosos inventos satánicos difícilmente engañables)... y un mapa de metro con las paradas buenas marcadas.

Eso sí, se necesita un billete nuevo como coartada por si tienes la mala suerte de que te pillen los revisores...

("Oh, ¿No está ticado, señor? Pues yo lo he metido en la máquina... Dios mío, ¿Qué haré ahora... Yo, pobre y dulce niña que no tiene un ochavo? *parpadeo veloz*").

Versalles es bonito, pero demasiado opulento. Comprendo que rodaran cabezas. Seguro que el "gusto estilo Luis XV" tuvo algo que ver también en el deseo de matar del pueblo.


El mal tiempo ha empezado. Hiela por la noche y llueve durante el día. Casi todos los árboles se han vuelto de color rojo, y muchas de las tardes apetece quedarse en la cama a leer. Sin embargo, París sigue siendo precioso. Os mando una foto de la Torre con mal tiempo y de mi árbol (ver archivos adjuntos).


Tijuana ha comprado absenta y cognac. Mezclando mitad y mitad se consigue una bebida denominada "Terremoto" que hace honor a su nombre y que está bastante buena. (Y también te desinfecta por dentro: como decía aquél, "el fuego purifica").


En fin, usía me ha estado sufriendo durante varios días, en los que me he entretenido en darle a probar salsa picante húngara a cucharadas y untarle tostadas de mostaza de Dijon como si fuese nocilla: dieta sana donde la haya.

Después de degustar esos dos manjares de los dioses, los amigos desconfiados ya huelen la sopa china que acabas de servirles, y te apuntan con alarma entrecerrando los ojos: "¡La sopa esta huele a picante!"

Ay hombre de poca fe... Si eso fuera picante, ¿No te lo hubiese dicho...?


Resulta interesante el hecho de que todo el mundo quería saber la condición e intenciones del Sr. Tijuana para conmigo... Incluso el pastelero del pueblo se cubrió la boca con la mano y se sonrió teatralmente cuando le dije que el susodicho sólo era mi amigo... Me recordó muchísimo a una polichinela.

Este hombre siempre está de mala leche y finge amabilidad tan mal que debe de hacerlo a propósito. Te da lo que has pedido con una sonrisa de oreja a oreja... Metiéndotelo todo en unos sobrecitos de papel bastante fastidiosos, dado que no tienen asas, si llueve... Se desfondan y para más inri, son extremadamente pequeños.

Eso sí, los saquitos quedan preciosos y muy románticos si sólo llevas uno y hace sol.

(Porque cuando tienes que llevar, además de los paquetillos, dos cafés sin tapa en mierdi-vasos de plástico,

y protegerlo todo de la lluvia arreciante...

llevando tu abrigo blanco porque en Versalles te resbalaste en el barro y te diste una tollina en el Templo del Amor...

quedando tu abrigo gris tan sucio de barro y mierda de cisne que lo llamabas y venía solo...

digamos que eso produce que la madre del pastelero devenga mentable.)

En fin, pelillos a la mar...

Esta semana también ha venido otro amigo para pedirme que le hiciese un ataque encanto al presidente del internet en la residencia. Mira que he intentado no sacar mi flauta de serpientes en público... Se me va acumulando el trabajo...

Y eso es lo que ha pasado esta semana.

Ahora me voy a yantar, que hoy tengo más hambre que Dios paciencia, y como diga de quitármela a bofetadas, me quedo más transparente que la tela de tamiz.

Besos y pechugazos,

Athos



mardi 2 novembre 2010

El Negro Joyoso

Senado y pueblo romano...
Esta semana ha sido ajetreadiglia.
He terminado un trabajo bastante complicado de geofísica, visto una serie de lucha, y puesto mis dos primeras lavadoras. Esto es porque lavaba todo a mano anteriormente: si pagas a huevo el lavado y tienes que esperar dos horas acechando a los enemigos... Te sale la torta por un pan. Ergo, no compensa.

Puse las lavadoras para no asustar a mi señora madre, porque ya sólo me quedaban limpias las vestimentas campestres y no me daba tiempo a que todo se secase.
Y cualquiera va a recoger a su madre vestida de geóloga, faltaría más. Cualquier madre que se precie arrugaría la nariz al ver a su hija parisina aparecer de esa guisa a recogella.

En fin, me calcé las manoletinas, mi camisa de rigor y mis vaqueros, últimamente, atuendo de todos los días, y me encaminé al aeropuerto de Orly. Me equivoqué de terminal y di más vueltas que un trompo. Al final, cabreada como una mona, y después de colarme en el metro del aeropuerto, encontré a mi señora madre, a quien le había traido croissants.
No coló aquello de "no, no es mi culpa, esque París Orly Sud tiene dos terminales, la Sud y la Ouest, y no sabía en cuál estabas... Te he mandado un mensaje, pero no me has respondido..."

Nos fuimos de vuelta a casa en el tren, donde mamá rezongaba sobre la dudosa calidad de los croissants del lidl y me preguntaba cómo de chupada estaba la botella de agua que le había traido.
Críe usted padres oye, a nosotros toda una vida con el "come y calla"...

En fin, llegamos a casa, saqué mis recién adquiridos jamones y sobrasadas y me dispuse a preparar una maravillosa pasta al pomodoro, menú básico del estudiante junto con la pasta al pesto y la ensalada de pasta.
Para alegrar un poco aquello, le espolvoreé un poco de queso por encima, y cuando me quise dar cuenta... El queso tenía verdín. Miré a ver si mamá se había dado cuenta, y como no... Pues le quité un par de pelotillas azules gordas a su plato, mezclándolo un poco para que no se notase mucho.
Y me empecé a comer rápidamente mi pasta, tendiéndole a ella la suya, como si cualquier cosa.
Mamá observa el plato críticamente con los ojos entornados de sospecha.
Un segundo, dos segundos...
- Sita, este queso tiene hongos...
- No mamá, esque que esque es una mezcla de varios quesos, debe de ser queso azul.

Silencio largo, en el cual yo sigo comiendo.
Cara de sorpresa de mamá. Carcajada de mamá.

- Y una mieeerrrrrda!
- Vaya hombre, no ha colado.
Mamá se pasa el resto de la comida apartando estoica y pacientemente pelotillas azules del plato.

Y nos fuimos a París... Visitamos el barrio Latino y St. Germain, muchas iglesias, la Sorbona, muchas librerías (todas ellas curiosísimas y tioarturescas), la facultad de bellas artes y la de medicina, que parece soviética. Ah, y también mi cuadro callejero favorito, que representa un joven y feliz criado negro sirviendo a su ama blanca. Lo he bautizado como "El Negro Joyoso", debido a que el mozo no cabe en sí de gozo.
Madre, ¿Qué será lo que tiene el negro?

Y en fin, cuando mamá me anunció que era YA la hora de ir a casa, nos anochecimos, y nos fuimos a la residencia. Allí esperaban dos de mis amigos italianos que venían de golía (nota del traductor: "ir de golía", dícese del acto de ir a "goler", usease, a ver qué pasa, o qué se cuece).
Estuvieron un rato haciéndole la visita. Viste mucho eso de que tu madre hable muchas lenguas.
Después vino mi amigo Letón (no, no es de Letonia, esque se llama así). Letón venía a traerme el Jabón Negro Africano que le había encargado. Es un jabón buenísimo y dificilísimo de encontrar, que se hace con cenizas y mantecas de muchos árboles en África.
Por supuesto, madre diz que es repugnante.
Le cambié el jabón por un bote de pimentón de la Vera. Esto del trueque se lleva mucho en las residencias.

Nos levantamos temprano y nos fuimos a París de nuevo, a los jardines de Luxemburgo, a las islas, a comer crépes, al barrio chino, al Moulin Rouge, al mercado de la Bastilla... Y a COMER. Porque nos pusimos moradas de comer. París es un sitio donde, a cada paso te encuentras una crepería, y no se esfuerzan mucho por evitar que el olor te perturbe la pituitaria.
Cuando volvimos, nos hizo la visita Rastapopoulos, mi amigo griego, quien tenía problemas con su crema de zapatos y sus cordones y me los traía en una bolsa después de haber intentado, sin éxito, luchar contra ellos.

El lunes tocó Les Halles. Nos paseamos por todos los centros comerciales habidos y por haber. Me compré unos zapatos de abuelita de color blanco, última moda aquí en la capital (ver oxford de tacón).
Ya me soñaba yo con unos desde que estuve en Budapest de viaje de estudios. Recuerdo ese momento como si fuese ayer:

Sita: ¡Cas! ¡Mira qué zapatos más bonitos!
Casto: Son espantosos, son de vieja, cómprate un gusto en vez de unos zapatos.

Me da igual, tanto Rottenmayer como Mary Poppins dejaron huella... (Y yo soy somehow una mezcla de ambas dos... xD)
Además de los zapatos, mi mamá me ha comprado un patinete en un mercadillo de segunda mano. Me gustaría mandaros un enlace, pero NO HAY enlaces a una herramienta tan extraña como la que he tenido la suerte de adquirir.

Explico: es un patinete plegable del año de Maricastaña, de color lavanda y rosa chicle. Como el manillar no tiene tope de inclinación (180º) y el patín no tiene frenos, es muy fácil romperse la crisma... Por otro lado... Con semejante Bucéfalo soy la envidia de todos los niños... (A quiene siempre hay que hacerles un poquito de rabiar, faltaría más).

Ciertamente es algo que llama la atención. Espero poder llevármelo a Granada. Aunque tendría que idear algún mecanismo para frenar, porque ya le he hecho un agujero en la suela a unas zapatillas. Y eso que sólo intenté frenar una vez... (ver "Solamente una veeeeeeeez... Amé en la viiiiiiida...")

En fin, también fuimos a Montmartre, a ver el Sagrado Corazón. Subimos lo que según mamá era la escala de Babel ("Y esa es la escala, Don Nuño, que pende del torreón") y nos dimos un garbeo por el sitio, viendo cuadros y otras expresiones artísticas.
Me encanta entrar a sitios sin pagar. Ilumina mi día.
Esto me recuerda a que todos los billetes de metro que hemos estado usando eran para niños de menos de diez años, que valen la mitad. Es insultante la suma de dinero que hay que pagar para viajar... Yo casi nunca pago, pero al ir con mamá, es distinto. A las madres no les gusta que las lancen por la borda del zepelín por aquello de que "no tenía billete".
Por la noche nos hizo la visita otro amigo español, quien nos ha llevado hoy al aeropuerto en coche. Todo el camino bajo el mantra maternal de "que llegamos tarde, que llegamos tarde".

Hoy, último día, me han despertado pinchándome con un plastiquillo, bajo la excusa de "esque no te despertabas".
Cuando me he hecho persona, hemos ido al Carrefour, y hemos comprado queso para para un tren. Me encanta obligar a la vendedora a que te de a probar el queso... Ese queso carísimo que tiene ahí ¿Es suave señora? O quizás fuerte...
He dejado la bandejilla de muestra temblando.
También cayó en la cesta un poco de paté... y otras fruslerías del mismo palo.
Ah, y pepinillos. He descubierto los bocatas de jamón cocido con pepinillos. Están muy ricos. Ponga un pepinillo en su vida.

Parece ser que en mi casa hay un pastel. Fulana de Tal, amiga de mi hermana, se ha peleado con el novio y se ha instalado en mi casa, bajo la tutela (supongo) de mi paciente Señor Padre. Pero no se ha venido sola... Sino con sus mascotas, que consisten en un perro y un hurón, que como se descuiden con nuestros perros van a pasar de poder respirar a poder abrigar.

Y ya está... Sus voy a dejar porque tengo muchas ganas de coger la armónica que me ha traído mi madre y censurado hasta su partida (porque estaba ya ahíta, de tanto parchear y tanto pito, como dijo aquél).

Besillos mil, y au revoir(e) que dijo Voltaire.

Athos

lundi 25 octobre 2010

Luciérnagas

Esta semana me he dedicado a saltar de flor en flor con mi máscara veneciana puesta.
Y a echar de menos mi armónica.

La huelga me ha permitido perder el tiempo, dado que no había clase lunes y martes.
Perder el tiempo me irrita profundamente aunque a veces no lo parezca.
También me he hecho, por fin, la tarjeta Imagine-r, que es como la Oyster de Londres, pero en París.
I.e. un bono de transporte que sustrae de mi banco una cantidad fija mensualmente, permitiéndome un rango de movimiento discreto a la par que holgado. Y si no se ha de comprar, se roba, como dicen por aquí.

Fui a las clases, algunas, aburridísimas. Me dormí unos tres cuartos de hora en Grands Défis, y me desperté porque se me cayó la cabeza de la mano. Estaba en primera fila... Pero la que estaba a mi derecha roncaba mucho, y muy fuerte, asique no me sentí demasiado avergonzada...

Y me compré el vuelo a España. Se hace saber que llego el 18 de diciembre y me voy el 4 de enero, si Dios quiere.

Además, también he recibido un par de paquetes que me han encantado y que no me canso de agrader...
Entre otras cosas, ahora tengo una espada templaria en mi pared y una fotografía enmarcada en mi mesa.

El sábado me fui con el griego a merodear por París. Fuimos momentáneamente al Marché aux Puces, para darnos cuenta de que ya habíamos estado ambos dos, y de ahí huimos a Les Halles, porque necesitaba él hacer unas compras, y yo, porque Les Halles siempre es un buen sitio para perderse.
Nota del editor: Les Halles es un complejo comercial gigantesco que alberga de todo lo imaginable, cubriendo un amplio rango de cosas necesarias... y otras fruslerías. En los años 60 destruyeron el antiguo mercado (precioso) y construyeron el espacioso complejo moderno actual.

En fin, allí pasamos la tarde, yo escaneando moda y preguntándome porqué no había nacido con un gusto más económico, y Rastapopoulos buscando unos zapatos y un abrigo.

Para que se hagan ustedes una idea, mi amigo el griego es apodado "el banquero" en su universidad. Viste siempre de negro, con camisa abrochada hasta el último botón (pero sin corbata), pantalones negros, zapatos de velcro (horror) negros y chaqueta (mas bien levita mortadelesca) negra. Ah, y maletín de tejido sintético (¿Nilón?) negro.
De piel cetrina, peinado a lo Beetle y balanceantes movimientos, el señor Rastapopoulos.
Aficionado a la poesía y a insultar la inteligencia ajena, pero en el fondo es un buen tío.

En fin, le ayudé a encontrar un abrigo que le daba un aire de un joven Severus Snape y unos zapatos de cordones (por fin...) y se dejó pegados allí la friolera de 230€. Y pensar que yo me había comprado una camiseta por 13 y me sentía culpable...

Había unos zapatos preciosos de piel, pero no sé... si son lo suficientemente prácticos como para que valgan 70 euros... Y en cuestión de calzado para todos los días, prima el pragmatismo.
Esperemos la opinión de mamá, que llega el jueves.

Después de esa tarde, fuimos a un concierto de música romántica rusa, en el cual una orquesta bastante completa, arpa y celesta incluida, entretenía al personal, y un joven pianista nos deleitaba con filigranas variadas.
Obviamente, compramos los asientos de cinco euros y nos sentamos en los de 25.

El teatro de los Campos Elíseos, que es donde tuvo lugar el concierto, es bastante bonito, sin embargo, los sillones gallineriles podrían ser más cómodos, y las barandillas podrían no estar a la altura de los ojos (que ya se que yo soy bajita, pero estaban dispuestas para que, tuvieras la altura que tuvieses, te obstaculizaran la visión parte de la orquesta) (a no ser que midieses 1.30m o 2.20m). Los frescos del techo también dejaban un poco que desear, pero eso ya entra dentro de los gustos de cada uno...
Hubiese querido haber ido a "Las mujeres Sabias", pero tengo la esperanza de que Moliére, al ser Francés, será uterativo en los teatros de la villa.

El domingo... Me desperté, intenté estudiar un poco y me fui a visitar París yo sola. Me di un paseo por mi favorita orilla izquierda y parte de las islas, y descubrí en la Rue du Petit Pont, perpendicular a La Huchette, sitios para comer por menos de tres euros, bebida inclusive... Y un parque con bancos donde sentarse a disfrutar del bocata/crêpe en cuestión. También descubrí felizmente el único baño gratis que tiene que haber en París... Se encuentra en el Metro de Le Châtelet, enfrente del teatro homónimo, y tiene hasta papel higiénico. Qué gozada oye.


Intenté visitar la sacristía de la iglesia de Saint Étienne du Mont, cuya primera piedra se puso en el S. VI, pero sólo pude ver parte... La monja me dijo que la puerta del fondo estaba abierta, y que podía pasar, pero el caso es que era yo la única que estaba forcejeando y haciendo bastante ruido con el picaporte. Después me asomé a otra de las puertas, pero parecía un área privada, y ya estaba todo el mundo mirándome con curiosidad y apuntándome con el dedo... Asique le dije a la hermana que ya volvería otro día, y que muy bonitas las cristaleras y los frescos...

En esa iglesia está la cripta donde estuvo enterrada Santa Genoveva, patrona de París, y un dedo de la susodicha dentro de una recargada urna.
La santa fue muy apreciada en sus tiempos por haber alejado a Atila el Huno de la ciudad. El cofre de bronce donde se encuentra me recuerda a la cabecera de la cama de mis padres.
En ese momento me llamó mi Señora Madre quien tenía un espectáculo montado en casa y quien aún no dominaba por completo su nuevo teléfono táctil (el mío es en blanco y negro). Había una mélange de gente bastante dispar, con amigos suyos, amigos míos, abuelas y tíos abuelos.
Tuve que salir escopeteada de la iglesia con cara de circunstancias. Porqué tendré que ser siempre yo la que se encuentra en el centro de todo escándalo...

En la plaza del Panteón, había un montón de niños construyendo cosas parecidas a lo que adiviné como la pirámide del Louvre. Los materiales eran varillas, pajitas de beber, abrazaderas de plástico y cáncamos. Qué cosas. Yo a esas edades hacía lanzas, arcos y flechas. Buscaba madera de fresno y boj verde porque eran más flexibles, y construía casitas en los árboles. Leía Capitanes Truenos y Guerreros del Antifaz, e incluso sabía diferenciar entre una cimitarra y un alfanje... ¿Qué le está pasando a la juventud de hoy en día? Ahora son niños esterilizados y vestidos de rosa, envueltos en batista cual pequeñas coliflores.

Señores, eduquen bien a sus hijos, déjenlos ensuciarse, apáguenles la televisión y las videoconsolas y llévenlos al campo. Regálenles una navaja multiusos o un juego de química en vez de el monstruo de plástico de moda, y por Dios y por la Virgen... Inclínenlos hacia la lectura.

Volviendo al tema en cuestión (que una se sulfura cuando piensa en las nuevas generaciones), pasé por una de las sucursales de la famosa y muy interesante Shakespeare (léase chéspir) and Company, (véase James Joyce, Ulises), porque las librerías son sitio señalado para cualquier turista que se precie, aunque sea sólo por el olor.
Me fui dando un paseo hasta el Odéon desde St. André des Arts, pasando por ese callejón "secreto" cubierto, donde se encuentran dos de mis locales favoritos, uno, un café con encanto, otro, una papelería especializada en artículos de calidad (tintas, plumas, lacres, cueros).

En mi paseo por la quai de Montebello encontré otro café tranquilo y, aunque céntrico, apartado del bullicio. En él, había sentada una persona de poblado mostacho, recortado tal que podría haberse llamado perfectamente Miguel Strogoff. No me hubiese extrañado nada verle en su cinturón un cuchillo de matar osos.

Y ya estaba cansada, asique me volví a casa. Sospecho que paso demasiado tiempo sentada en la cama y me estoy fastidiando la espalda. Creo que va llegando la hora, o de cambiar de hábitos, o de adquirir un zafu que me mantenga erguida.

Me voy a comer señores, que ya es tardísimo para mí y con una rueda no anda el carro.

Besos y pechugazos,

A

dimanche 17 octobre 2010

Vodevíl

Y aquí estamos con la entrega semanal... No pidan ustedes demasiado, que el sueño está haciendo estragos...

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Lo primero es antes...

Varias personas han solicitado la dirección de Su Ilustre Señoría:

María Teresa Bellver Baca
Chambre 1008
Les Rives de l'Yvette
Campus d'Orsay, Bâtiment 233

91440 Bures/Yvette

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Volviendo al tema principal...

Esta semana me he dedicado a:
  1. Ir al banco.

  2. Intentar entender mi cuenta francesa y de mis dos cuentas adicionales (repateadoras de estómago) gentileza de la casa, que no puedo cerrar aún.

  3. Ver si puedo pagar el maldito seguro de la habitación de una vez.

  4. Intentar ayudar a mi amiga húngara, que se ahoga en un vaso de agua.

  5. Volver del banco.

  6. Intentar estudiar.

  7. Leer en francés.

  8. Ver manga en japonés subtitulado en inglés.

  9. Comer fideos chinos por vagancia extrema de no hacer pasta.

  10. Añorar la sobrasada.

  11. Rechazar un viaje a Estocolmo para ver a mi mamá (no hay color).


Además, he engañado a mi amiga húngara (engañar es una palabra muy dura, digamos que le he puesto los cuernos) con mi amigo griego y me he ido al teatro con él.

Esto es porque de vez en cuando necesito descansar... Y no viene mal un respiro de índole cultural, y entiéndase índole cultural cualquier cosa que no tenga que ver con "perder" el soberano time en ver tiendas, ver mercadillos y probar maquillajes y cremas. El geólogo que hay dentro de mí se comenzaba a mostrar un tanto irritado ya que, y citando textualmente al Sr. Tijuana, para femineidad, ya tengo mi juego de té.

Esta mujel es la típica rubia americana (versión morena y húngara, entiéndase) amante del color rosa chicle, los brillos, las uñas de porcelana, la lucida handwriting, las colonias y las cosas "chic". De hecho tiene un bolso brilloso gigante que reza "So Chic".

Así, como todo lo que llevamos nos parece mutuamente terriblemente espantoso, no nos peleamos y nos llevamos bien.

Quiero decir, quitando que me ha metido en un pequeño marrón con el coordinador diciendo que tengo un problema cuando lo tiene ella para que él me lo resuelva a mí... Nos llevamos bien.

Ahora tengo que ponerme el disfraz de encantadora de serpientes y dejar mi imagen limpia a base de mano izquierda.

Cría cuervos.

Mi amiga tudesca me debe dinero. ¿Porqué no puede ser la gente formal con el dinero? No me gusta ir a pedirlo, no es asunto especialmente honroso que digamos, pero no está el horno para bollos... Pasaré un día más afilando mi guadaña, y si no me lo da motu proprio, iré a rascarle su linda espalda.

Cría cuervos.

En fin, fui al teatro con el señor Rastapopoulos
, el cual se durmió, pero yo me lo pasé muy bien. Y para encontrar los asientos no tuve ni que sacar mi varilla de zahorí.

Al principio estábamos sentados en nuestros sillones del gallinero izquierdo (por once euros, qué queréis), pero la vista superior era tan disruptiva... Desde ese sitio teníamos mal ángulo para el escenario, sin embargo uno tenía a tiro de escupitajo a media sala... Y una perspectiva divina del
emparrado de los actores y del generoso escote de las actrices.

Cuando nos cambiamos de sitio, nos enteramos mucho mejor de la trama. Los actores no tenían ni un pelo de tontos, ni tampoco pelos en la lengua, y la situación se salvaba siembre por los pelos (toquecillos leves del Deux ex machina).

Tuvieron una pelea (y todo el mundo sabe que en peleas, ni hablar del peluquín) por buscarle al burro negro el pelo blanco... Pero luego, pelillos a la mar, turpiter atrum fraterno, se toman un poco el pelo, se abrazan y más amigos que burros...

Uno comprende entonces el porqué del emparrado.

Bueeeeno... Y ocurrió todo como les hemos contado. Ahora que he ido al teatro, todos quieren ir. Habrán de ser llevados cual tierno rebaño de ovejiglias.

Haremos un esfuerzo para ir a la ópera, donde se pasean las personas delicadas, de dedos ensortijados,
tacones rojos y modales afectados. Oh, cómo adoro flotar sobre alfombras escarlatosas de cuando en vez... Rompiendo esquemas y monóculos, viendo agitar furiosamente nacarados abanicos... sobre femeninos rostros, que enmarcan con sus empolvados cabellos un sinfín de disimuladas muecas de desdén...

Besos y pechugazos...

Haciendo mutis por el foro,

De la Fêre.