Yo sigo en la cama porque hay huelga... Indefinida. No piensen mal ustedes, no es cierto que a los franceses no les gusta trabajar. Es un cliché...
Esta semana ha sido agitada... He tenido un examen de geofísica, me he enganchado a un manga de lucha japonés, y he visitado Luxemburgo y Bruselas. Preciosos, alquilamos dos minibuses y nos fuimos para allá dieciocho erasmus.
El examen no me salió mal del todo, eso sí, lo comencé en francés y lo terminé en inglés. Menos mal que no cuenta. Qué vergüenza... Pero me hubiese dado mucha más no presentarme... La rusa malafollá no fue. Me alegro secretamente... (Nota, la rusa malafollá es la otra erasmus de geología. Es rusa. Y malafollá.)
Salimos el viernes por la tarde y volvimos el domingo por la noche.
Ambas ciudades son muy bonitas, suficiente para pasar una erasmus allí, habrá que añadirlas a la cola de Bremen.
El viernes por la noche llegamos al hotel. Nuestra habitación olía a tabaco reconcentrado, tanto que tuvimos que tapar las almohadas con las toallas para poder dormir sin asfixiarnos. Si las respirábamos, sentíamos el aroma del cáncer acariciar nuestros pulmones y pasar a nuestro torrente sanguíneo por ósmosis.
El baño estaba partido en dos. El váter estaba en una minihabitación en la cual yo (que soy pequeña, peluda y suave) me rozaba las rodillas con la puerta. Y no tenía ventilación ninguna, aquello parecía una versión reconcentrada de las cámaras de gas de Auschwitz. Además, el papel era tan fino, que casi tenías que utilizar un rollo entero para que no se te desintegrara al utilizarlo. Maldigo la mente calenturienta que diseñó aquello.
La ducha, señores, la ducha era una habitación del mismo tamaño que el cuartillo del váter. Hasta ahí bien. Lo malo es que... Uno comparte habitación, asique tiene que irse en bolas o cambiarse dentro y luego darle una patada a las vestimentas proprias... ¡Y la toalla luego cómo la coges, si está fuera y tienes que abrir! Lo más curioso es que la puerta de cristal esmerilado tiene dos ventanitas transparentes, seguramente para que puedas saludar a tus amigos mientras te duchas, para no se sientan solos. Qué tiernos los hoteleros, están en todo. Además, estoy segura de que el agujero de ocho centímetros que sirve como asa de la puerta es para que, además de verte, te puedan oír. ¿Estuvieron atentos en el colegio con lo de la comunicación verbal y no verbal? Debe de tratarse de una ducha pedagógica.
En fin, me duché: preparé todo bajo las miradas de fingido desinterés de mis compañeros, me desvestí dentro y saqué mi ropa por una rendija. Metí la toalla en el agujero desde fuera, para que me resultara fácil cogerla y matar así dos pájaros de un tiro, y abrí el agua caliente a toda potencia. Al minuto siguiente, las ventanitas se habían condensado y me pude duchar sin riesgo.
Qué odisea.
Por lo menos, no pasé frío. Aunque taparse con la colcha fuese como taparse con una loncha de béicon.
Regla número uno en hoteles... Nunca te fíes si los caramelos de la recepción están malos... (Y mira que es difícil que estén malos todos los sabores...)
A la mañana siguiente nos levantamos y nos preparamos para el turismo. Éramos demasiado lentos para mi infinita paciencia, asique al final nos separamos. Puede ser que yo propiciara un poco la separación al escoger a dos compañeros más afines y uno con cámara de fotos y perdernos en un mercado. Ejem.
En mi defensa habré de decir que lo pasamos muy bien los cuatro. Vimos varios mercados, uno de ellos de antigüedades y nos hinchamos de comer en los puestos de diversos países que había por allí. Compramos unos pasteles de queso. Es la primera vez en mi vida que habría deseado que un pastel de queso tuviera menos queso.
En uno de los mercados vi el juguete de mis sueños, pero primero, ya no tengo edad, y segundo, lo puedo fabricar (aunque no tan bonito). Era un equipo de código morse, de bronce. Todavía se me ponen los ojos de bolilla al recordarlo, pero oye esque 40 euros es demasié. También había un parang, un golok y un kriss por ahí, pero se me salían ligeramente del presupuesto.
Esto me recuerda a que... Padres, me voy a apuntar a Savate, Boxeo Francés (cuesta 10 euros al semestre). ¡Paf, paf, morid, morid! ¡Bieeeeeeeeeeeen! Eso es para contrarrestar el "efecto señorita" que me está produciendo esta ciudad... Fijaos, que hasta me he comprado unas sabrinas... (*suspiro*)
En fin, continuando con el viaje, vimos una papelería gigante chulísima. No os podéis imaginar la ingente cantidad de tipos de plumillas que había allí. Sentía uno el irrefrenable deseo de sentarse de piernas cruzadas, escoger un pergamino cualquiera y ponerse a practicar la caligrafía itálica durante horas hasta haberlas probado todas. También había kits para hacer velas, sacos de arcilla de doce kilos y bolsas de mezcla de papel maché. Ah, y una girafa gigante que me hubiese querido llevar, pero no me cabe en el cuarto, y mucho menos en la mochila.
Después entramos a una tienda china para chinos (con esto quiero decir que no es un todo a cien). Me compré un bote de salsa picante que ya va por la mitad y té de jazmín. Echo de menos el té de Granada. Hum.
Volviendo al tema, llama la atención el hecho de que el río de Luxemburgo es una acequia.
No es broma, por enmedio de la ciudad, en el centro de un valle bastante escarpado, cuando te asomas... Hay una acequia de poco más de un metro de ancho. Eso sí, los puentes preciosos y altísimos, vaya a ser que la acequia se desborde y se ahoguen todos.
Luego dicen que los españoles somos exagerados.
El compañero de la cámara de fotos era el conductor de uno de los minibuses. Es una persona incapaz de estar un minuto entero en silencio, pero es buena gente.
Además, está "la otra". Hay una compañera que se llama Fresa. Fresa tiene una amiga que también se llama Fresa y que ha venido al viaje. Pues bien, la pedrada que tiene en la cabeza, no tiene nombre. Es una persona que me irrita el chackra hasta hacerme desear quemarla en efigie. No se qué hace, pero lo hace...
Conversación en el coche:
- Fresa mala: Oye, ¿Porqué has adelantado al otro minibús?
- Patata, el conductor: Porque no sabía si éramos nosotros u otros con otro minibús y quiero que vayamos juntos.
- Fresa mala: ¿Pero esque no te has aprendido la matrícula?
- Teresita: ¿Qué tal si te acuerdas tú, querida?
- Silencio sepulcral. Quizá le haya imbuido a mis palabras un tono demasiado aterciopelado...
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- Fresa mala (aprovechando que estaba medio dormida, la muy traidora): Los que van delante deberían estar despiertos para conversar con el conductor y que no se duerma.
- Activación del sentido arácnido Teresiano: es cierto, guapa, tienes toda la razón. Yo soy terriblemente inútil para mantenerme despierta en un coche. A la vuelta vienes tú delante.
- Fresa mala: huy, hoy estoy cansadísima...
- Teresita: no te preocupes, me quedaré hoy yo aquí... Así tú duermes, guapa, me refería a mañana... Al viaje de vuelta a París...
Y así dos o tres miniencuentros más. La verdad es que esa niña se merece una paliza. Si tuviésemos un accidente y nos estrellásemos en las montañas cubiertas de nieve, sería a la primera que me comiese.
En fin, Bruselas... Es precioso, y el hotel... *OH* ¡Qué diferencia! :D
Armario, minibar (pero no lo toques que es carísimo, no, no vale abrir las patatas, comérselas y rellenarlas luego de papel higiénico), escritorio, recado de escribir, tetera con chocolate, café y té para elegir, despertador, tres botecitos de jabón, champú y crema, jabón de manos, gorro de ducha, secador... Y la cama... LA CAMA. Si los dioses durmieran tendrían esa cama. Y esa bañera. Y ese sofá. Y esa tele. Y esas vistas desde el decimocuarto piso.
Habitación doble con cama supletoria, 30€ por persona. Si alguna vez vais a Bruselas, Hotel Crowne Plaza.
Salimos esa noche, fuimos a tomarnos una cerveza al mítico "Delirium Tremens", que tiene más de 2000 tipos de birras. Como me gustaban mucho las copas de cerveza, con elefantes rosas, robé un par (Ver, "No fui yo, no fui... ¡Fue el maldito cariñena, que se apoderó de mí!")
Esto me recuerda otro pequeño altercado con Fresa mala, dice así:
- Fresa mala: tíiiiiiio... Los vasos del Delirium eran super bonitos, tenía que haberme llevado alguno...
- Teresita: yo me llevé un par, son para dos amigos.
- Fresa mala: pues ten cuidado a ver si te voy a robar alguno...
- Teresita: pues ten cuidado a ver si te voy a arrancar la cabeza...
- Silencio sepulcral. Quizá le haya dado a mis palabras un tono demasiado aterciopelado... Otra vez.
Sonrisa profident. Juego, set, partido.
¡Y la emperatriz del cinismo se alzó y aplastó a todos esos ninjas de pacotilla que intentaron lanzarle shurikens!
Que ya se yo que cuando lo cuento parezco yo la mala, pero habréis de saber que la mala es ella. Ella me pincha con minialfilerillos y yo la machaco con mi maza. Cuando se recupera, vuelve a las andadas, hay que ver, qué gente más vengativa...
En fin, en Bruselas estuvimos de aquí para allá, vimos las "sedes" de la UE, que están repartidas en distintos edificios muy modernos, la fuente del niño haciendo pipí, que está en una calle llena de chocolaterías y cervecerías, y los edificios de la Expo. El atomium es una estatua gigante de la celdilla unidad de una red cúbica centrada en el interior. Para quien no lo entienda, imaginen un cubo, en cada una de las esquinas, una bola, y otra bola en el centro. Voilà.
Es muy bonita, pero le dijimos a Fresa mala que nos sacara una foto y nos sacó a todos espantosos. Irá al infierno, seguro.
Me compré en la expo limones marroquíes. Ahora mismo los tengo entre los pepinillos y las guindillas. Creo que debería variar mi alimentación...
Volvimos a París y me compré en la gasolinera un mapa gigante de la ciudad. 5 euros.
Ahora está en mi pared, y estoy marcando mis sitios favoritos.
Oops... Acaba de venir la limpiadora que me ha dicho literalmente que como no le de mi informe de la habitación, me corta las orejas.
Así, voy a prepararlo en un santiamén.
¡Un beso fuerte a todos!
Athosssssssss ^^
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