mardi 30 novembre 2010
Templanza
mardi 23 novembre 2010
Moulin Rouge
mardi 16 novembre 2010
Carpintería del alma
vendredi 12 novembre 2010
Máscaras, picaresca, y otras uvas garnachas
He tardado tanto en escribir porque he recibido la visita de el Señor Tijuana, quien me ha honrado con su presencia y me ha arrancado de los brazos de vuesas mercedes... Pero sólo porque una no puede estar en misa y repicando.
Aparte de las visitas de rigor (véase Torre Eiffel, Moulin Rouge, etc.) hemos descubierto otra tienda de libros a un euro, aparte de la que hay cerca de la Sorbona (babas).
No os asustéis madre, no he comprado casi ninguno (pensamiento fugaz sobre la caja de 30 kilos de libros que me traje de Cardiff...)
Me he quemado la lengua con una cerilla. No, no era una apuesta, ni tampoco estaba calomelana... Sólo quería ver qué pasaba si en vez de mojar los dedos y apagarla de esa guisa, la podía apagar directamente con la lengua. Me siento como aquella vez que intenté sacar un granate de un esquisto con los dientes, o aquella otra en la que, haciendo malabares con un cuchillo, se me cayó y puse la pierna para que no se golpeara contra el suelo...
En fin...
Un hecho que me inquieta y que me irrita ligeramente es haber perdido mis botas de campo. Juraría que no están en mi habitación, pero también que yo no las he sacado de la misma.
Hmmm... No me gusta esto de no poder echarle la culpa a nadie... (Cabeza de ajos por cabeza de turco...)
He acompañado al Sr. Tijuana al aeropuerto, quien, por una vez, tenía el billete en regla. Para nada, porque ha habido algún problema con las máquinas de sellar y hemos tenido que montar un circo para pasar, ilegalmente, por las puertas de goma del metro...
Yo tengo la tarjeta para viajar, pues bien, hemos tenido que entrar y salir como tres veces con ella para poder pasar los dos y la maleta.
Como decía mi abuelo... Para peerse llevando un cirial, señores...
¡Habráse visto vileza tal! ¡Para una vez que compramos el billete bueno!
Indignante... Ya no lo compro más.
Cuando fuimos a Versalles nos pillaron con el billete de niños pequeños... Todo se resolvió con un magnífico y exitoso ataque encanto al revisor, quien nos dejó pasar:
"¡Oh! Estudiantes, si, si, no podéis viajar con este billete, sólo es para menores de 10 años, pase esta vez porque no lo sabíais... Claro que sí... Lo entiendo... Pero es una situación excepcional ¿Eh? Venga, id y no pequéis más niños..."
A veces me sorprende a mi misma cuán dura puedo tener la cara...
(¿Cómo me quedaría el disfraz de torero?)
También fuimos a lavar la ropa y nos cerraron la puerta de la lavandería cuando íbamos a recogerla. Gracias a un mini ataque encanto según Tijuana, porque yo creo que sólo pregunté, el secretario fue a abrirnos y la pudimos recoger.
Debería patentarlo, es realmente efectivo...
En fin, al volver del aeropuerto, me he puesto a ordenar y limpiar el cuarto, dado que corría el riesgo de que la pelusa gigante que se había formado debajo de mi cama me devorase durante mi sueño. También he vaciado mi armario poniéndolo todo en orden con cierto grado de TOC (léase Trastorno Obsesivo Compulsivo), imaginando que mis botas aparecerían mágicamente por algún sitio. No ha surtido efecto, pero la pelusa ha muerto (Veni, Puli, Vinci).
Fuimos al teatro a ver Andrómaca. La obra resultó una arenga ininteligible representada por actores cursis vestidos de tul (nunca mais)... Pero ya podemos decir que nos hemos sentado a disfrutar en la famosa Comedie Française. (Aunque por deleites de esa índole no volviese yo a pagar ni un maravedí.)
Consiste en hacer una lista de todas las paradas de metro que no tengan puertas de goma (horrorosos inventos satánicos difícilmente engañables)... y un mapa de metro con las paradas buenas marcadas.
Eso sí, se necesita un billete nuevo como coartada por si tienes la mala suerte de que te pillen los revisores...
("Oh, ¿No está ticado, señor? Pues yo lo he metido en la máquina... Dios mío, ¿Qué haré ahora... Yo, pobre y dulce niña que no tiene un ochavo? *parpadeo veloz*").
Versalles es bonito, pero demasiado opulento. Comprendo que rodaran cabezas. Seguro que el "gusto estilo Luis XV" tuvo algo que ver también en el deseo de matar del pueblo.
El mal tiempo ha empezado. Hiela por la noche y llueve durante el día. Casi todos los árboles se han vuelto de color rojo, y muchas de las tardes apetece quedarse en la cama a leer. Sin embargo, París sigue siendo precioso. Os mando una foto de la Torre con mal tiempo y de mi árbol (ver archivos adjuntos).
Tijuana ha comprado absenta y cognac. Mezclando mitad y mitad se consigue una bebida denominada "Terremoto" que hace honor a su nombre y que está bastante buena. (Y también te desinfecta por dentro: como decía aquél, "el fuego purifica").
En fin, usía me ha estado sufriendo durante varios días, en los que me he entretenido en darle a probar salsa picante húngara a cucharadas y untarle tostadas de mostaza de Dijon como si fuese nocilla: dieta sana donde la haya.
Después de degustar esos dos manjares de los dioses, los amigos desconfiados ya huelen la sopa china que acabas de servirles, y te apuntan con alarma entrecerrando los ojos: "¡La sopa esta huele a picante!"
Ay hombre de poca fe... Si eso fuera picante, ¿No te lo hubiese dicho...?
Resulta interesante el hecho de que todo el mundo quería saber la condición e intenciones del Sr. Tijuana para conmigo... Incluso el pastelero del pueblo se cubrió la boca con la mano y se sonrió teatralmente cuando le dije que el susodicho sólo era mi amigo... Me recordó muchísimo a una polichinela.
Este hombre siempre está de mala leche y finge amabilidad tan mal que debe de hacerlo a propósito. Te da lo que has pedido con una sonrisa de oreja a oreja... Metiéndotelo todo en unos sobrecitos de papel bastante fastidiosos, dado que no tienen asas, si llueve... Se desfondan y para más inri, son extremadamente pequeños.
Eso sí, los saquitos quedan preciosos y muy románticos si sólo llevas uno y hace sol.
(Porque cuando tienes que llevar, además de los paquetillos, dos cafés sin tapa en mierdi-vasos de plástico,
y protegerlo todo de la lluvia arreciante...
llevando tu abrigo blanco porque en Versalles te resbalaste en el barro y te diste una tollina en el Templo del Amor...
quedando tu abrigo gris tan sucio de barro y mierda de cisne que lo llamabas y venía solo...
digamos que eso produce que la madre del pastelero devenga mentable.)
En fin, pelillos a la mar...
Esta semana también ha venido otro amigo para pedirme que le hiciese un ataque encanto al presidente del internet en la residencia. Mira que he intentado no sacar mi flauta de serpientes en público... Se me va acumulando el trabajo...
Y eso es lo que ha pasado esta semana.
Ahora me voy a yantar, que hoy tengo más hambre que Dios paciencia, y como diga de quitármela a bofetadas, me quedo más transparente que la tela de tamiz.
Besos y pechugazos,
Athos